domingo, 20 de diciembre de 2009
5. Cierre de la asignatura y evaluación.
domingo, 13 de diciembre de 2009
4. Valoración de recursos para la Interculturalidad


3- Seguimiento y evolución de la WebQuest.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Comentarios sobre otros blogs
domingo, 25 de octubre de 2009
2. Debate
En el apartado de la actitud del profesorado me ha parecido poco contundente el rechazo a la acción de Berta. A mi entender es totalmente inexcusable y un acto falto de ética utilizar a padres para boicotear su actividad; y por supuesto también “exigir” la no realización de la misma.
Y como para mi es indignante, no comprendo como se ha defendido, por un grupo importante de personas, que Berta y Jorge actuaron “igualmente” bien o mal. No se trataba de decir que debieron llegar a un acuerdo, claro, esto es obvio, como obvio es que no siempre es posible, el asunto era poner de manifiesto que hacer ante la divergencia de opiniones. Ahí es donde la interculturalidad (que no es ajena al conflicto) nos habla de respeto por el otro, dejar que viva en sus propios términos culturales, si ante el diálogo y la negociación no hay acuerdo, es decir, no querer eliminarlo, modificarlo, reducirlo…
Por tanto, para mi aprendizaje, este debate fue totalmente estéril, me refiero al apartado estrictamente de “actitud”, pues lo he visto muy claro desde el comienzo y no me he enriquecido de opiniones diferentes.
Respecto del material, si que me ha parecido interesante las aportaciones de los/as compañeros/as, pues se consideraron cuestiones como el contexto, la información a padres y en general la necesidad de trazar una cierta dirección conjunta entre el profesorado.
Estoy de acuerdo, después de leer a Prats en su ponencia titulada “Inmigración y estilos educativos en la gestión de valores”, que para realizar una auténtica educación intercultural se han de probar estilos educativos cercanos al crítico, con una cultura de colaboración.
Pues bien, en este sentido parece que se hizo un pequeño ensayo entre todos y de alguna manera, aunque no se perfiló tal solución tan sistematizada, se abría paso a una comprensión que superase el mero tratamiento individual de cada profesor o el desacuerdo o encuentro entre dos docentes, respecto de la enseñanza de la interculturalidad.
Una de las dificultades a la que me enfrenté ha sido al tema de buscar bibliografía para darle contenido “académico” a mi postura.
En realidad no estoy del todo seguro que en un debate sea conveniente exigir la aportación de fuentes. Por un lado lo veo bien, pues sino tendemos a divagar en nuestras propias ideas y a repetir una y otra vez lo mismo, con lo cual, más que un debate, parece una discusión de cafetería; pero por otro lado, me he sentido un poco condicionado a “buscar ese texto” que me permita darle “calidad” a mi intervención.
La sensación que tuve es que muchas veces caíamos en contar nuestra historia, con ese extracto, ese libro, esa página web o ese documento que habíamos encontrado, ignorando de alguna forma el debate en si mismo.
Aquí vemos lo complicado que es generar un debate “auténtico” (y es algo a tener en cuenta, incluso en debates presenciales como el propuesto por Jorge), pues como actividad académica, a veces se cumple formalmente, pero la gente no se compromete, digamos, con su opinión, parece que no se expresa abiertamente lo pensado, y hay cierto miedo a decir algo que no sea políticamente correcto.
Hice un cierto ensayo en este sentido con el mensaje de la “meta reflexión”, sobre lo que pensaba de la influencia del género.
Otra dificultad ha sido la división del debate en dos carpetas, al principio tenía claro que en la “naturaleza del material” se trataría solo de forma “objetiva” el material en si, y en la otra carpeta de “actitud del profesorado”, se opinaría sobre lo que cada docente hizo y sobre los aspectos pedagógicos de la propuesta de Jorge, con lo cual para valorar la actividad global, había que hacerlo desde esta carpeta. No obstante, hubo un momento en el que se comenzó a tratar el tema de la actividad desde la “naturaleza del material”, pero no era lo que en la PEC se decía.
Creo que hubiera sido suficiente con poner una sola carpeta y que cada uno opinara sobre esos dos aspectos, pero bueno, seguro que si lo hacíamos así, quizás estaría diciendo ahora que mejor dividirlo en dos… ya sabemos, no hay nada perfecto.
Ahora bien, independientemente de ello, creo que ha sido un acierto la inicial diferenciación entre la naturaleza del material y el uso pedagógico del mismo. Quizás de no haberse realizado así, se hubiera confundido con mucha facilidad ambos términos y las opiniones quedarían distorsionadas.
Esto es importante, puesto que uno puede afirmar que el material transmite ciertas ideologías, pero ello no implica que no pueda utilizarse como medio para el aprendizaje (especialmente en el estilo educativo crítico).
En cuanto a temas a profundizar, creo que antes que eso tendríamos que haber tratado más con los conceptos de los módulos. Percibí que se citaron muy de pasada y se utilizaban otras fuentes, pero creaban algo caótico, ya que es imposible absorber tal cantidad de información.
Quiero decir, el hecho de aportar otras fuentes en un peligro para el propio alumno, pues genera un exceso de información que muchas veces no esta suficientemente filtrada, precisamente por ese afán de encontrar algo que decir.
Por ejemplo, pocas personas fuimos las que nombramos el tema del “programa fuerte de educación intercultural”, y creo que en esto tendríamos que haber indagado más, pues la descripción del módulo es ciertamente formal y un tanto escueta y no terminé de entender bien en que consiste en la práctica tal programa, aunque si a nivel teórico.
En cuanto al caso en si mismo, creo que ha sido adecuado, pues la asignatura se llama “Interculturalidad y educación”, y precisamente se presentó una situación conflictiva que nos permitiese reflexionar sobre los medios y los resultados de una propuesta pedagógica realizada hacia la interculturalidad.
Ha sido muy importante para mi caer en la cuenta de que precisamente “adoctrinar”, como decía en un mensaje, puede ser nefasto y contraproducente, pero presentar un debate para reflexionar es una acción educativa que tiene muchos beneficios, pues es mejor que los/as alumnos/as aprendan a pensar para dudar de los mensajes que le llegan continuamente de los medios de comunicación y su entorno, que dar más y más información.
También me he enriquecido en el debate, en la observación sobre la necesaria formación del profesorado, primero para que puedan conocer que es eso de la interculturalidad, y segundo para que se apliquen las mejores herramientas y enfoques, siempre dentro de la flexibilidad que este tipo de acciones deben tener. Por ejemplo, si Jorge no dispone de habilidades para llevar un debate con sus alumnos sobre estos temas, todas las buenas intenciones quedarían anuladas.
Si ahora consideramos globalmente el debate, podremos concluir lo complejo que es acordar, negociar, estar abierto a lo que el otro expone, con especial dificultad en aquellas cuestiones de las que partimos con una opinión enraizada en los valores culturales y en nuestra experiencia social. Con ello queda al descubierto la gran necesidad de difundir la interculturalidad, evitando que todos esos conflictos, algunos más presentes, otros latentes, acaben en discriminaciones de lo más variadas.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Spots contra la intolerancia
jueves, 24 de septiembre de 2009
Nuestro bosque

